Protagonistas


Francisco Salvador Moral,
con alma de guerrero emprendedor


PURUHÁES:
Los Puruhuayes eran parte de una gran llacta, integrada por llactacunas, en lo que hoy actualmente son las provincias de Chimborazo y Tungurahua.



MOLINA GRAFIC::
Molina Gráfic es una buena empresa cuya línea de acción está acorde con las exigencias del mercado actual que requiere del posicionamiento de marca y la promoción permanente


PAILON DEL DIABLO:
Formidable cascada ubicada en la parroquia Río Verde de la ciudad de Baños, sin duda uno de los tantos atractivos de este paraíso ecuatoriano...

 

En el Prefacio de su libro “Vivencias” el Dr. Enrique Echeverría Gavilanez anota a modo de sentencia: “Es del todo interesante leer este libro que estimula el espíritu de superación, tenacidad, preparación intelectual y buenas relaciones humanas”.

Vivencias, su autobiografía, la vida de un niño que comenzó a trabajar y a forjarse desde muy corta edad y en los sentimientos de adulto, sostiene que en su caso, no pudo existir jamás, una dicha tan grande como la de poder conseguir un trabajo, tener salud, paciencia y voluntad para dedicarse por entero a superarse.
Coincidentemente, Paquito, como lo llamamos quienes tenemos el privilegio de su amistad, nació en diciembre, más cerca de la Navidad que del día de Quito, pero su nombre estará por siempre inscrito en el emblema de las fiestas de Fundación de la capital del Ecuador.

Su destino a Macuchi, fue en 1941, cuando a temprana edad y su meta, al suponer que había perdido el sexto grado de escuela, junto con un compañero de aula, llegar a las minas de oro donde ofrecían “trabajo bien remunerado”. El viaje fue una aventura indescriptible que duró 8 días con sus noches. Lo relata a los 82 años en su libro biográfico “Vivencias” como una auténtica proeza donde sólo la firmeza de su espíritu y la esperanza de llegar al “paraíso” mentado por la gente, robusteció su fe, se llenó de capricho y coraje. Sabía que regresar a casa habría sido una vergüenza, en tiempos en que se inculcaba valores morales muy profundos.

Único latinoamericano entre un grupo de becarios en Londres (Inglaterra) como Presidente de la Federación de Contadores, oportunidad que supo aquilatarla de manera óptima, pues manifiesta que cambió su personalidad desde la llegada, “nunca pensé que mis cálculos y mi vista, que al principio no iban más allá de la punta de la nariz, alcanzarían sin exageraciones, el mundo entero. Fue básica esta experiencia. Aprendí costumbres buenas; una de ellas, a ser puntual, cosa que sin duda alguna me sirvió mucho en la vida. Varios negocios que en el futuro se me presentaron se basaron en la puntualidad y en el valor de la palabra, sin necesidad de firmar un documento o escritura”.
Una vida intensa con muchos matices, donde no podía faltar la actividad política con todas sus encrucijadas, no obstante para el temple de Paco Salvador, un obstáculo tan solo era la palanca para el desafío y logro siguiente, así pasó de agricultor, Presidente del Centro Agrícola de Pujilí a empresario de embotelladora “Los Andes” cuyo producto original fue el aguardiente “Cañita”.

En lo posterior, aunque no imaginó esa ruta, se dedicó a la destilación y producción de bebidas alcohólicas con la empresa ELASA en Pujilí, ULASA en Guayas, ILREPSA en Pastaza y la Embotelladora Manabita. Con la Destilería Nacional ILREPSA, comenta en su libro, afrontó el capítulo más difícil de su vida contrastando odios, bajas pasiones, envidias y acciones perniciosas desde los niveles del poder político. ILREPSA era una empresa boyante en El Puyo, contaba con la participación directa de los cañicultores de la zona, generó trabajo y aportó significativamente a la economía lo cual le catapultó a la esfera política como asambleísta, diputado y senador en representación de esa provincia.

Esta empresa marca una huella de satisfacción profunda en nuestro Protagonista, toda vez que genera un producto estrella, el famoso PAICO de gran raigambre popular y de gratas memorias. Un producto estrella que permitió a su artífice demostrar su ingenio y talento como emprendedor nato y promotor empresarial. El nombre del producto tiene relación con su nombre utilizado por familiares y amigos: Paco, y su presentación dio origen a la tradicional e inolvidable fiesta del 5 de diciembre de 1963 en homenaje a la fundación de Quito. Con un grupo de amigos entre los que menciona a Carlos y Diego Mosquera Pesántez, Manolo Pesántez, Pepe Villagómez; su primo, Gral. Antonio Moral y su cuñado Marcelo Gallegos, Paco Salvador arma una comparsa de danzantes con los coloridos y hermosos trajes de los danzantes de Pujilí, incluso invirtió su peculio personal para lograr la presencia de indígenas auténticos que acudieron con su indumentaria (pingulleros y bombos). Para esta presentación habían tomado clases de baile en el Liceo Fernández Madrid cuya Directora accedió a la participación de trescientas alumnas en la comparsa, acompañada de cuarenta bandas de música de distintos lugares de país: Recorrió las calles de la ciudad, desde la esquina de la calle Santa Prisca donde se encontraban las oficinas de la Destilería ILREPSA con circuito hacia el Palacio de Gobierno, la Plaza de Santo Domingo y las calles del norte de la ciudad. “Fue inolvidable que hayamos sido aclamados en las calles de la ciudad, luciendo tan vistosos así como originales trajes, y, de paso, haber contribuido para que el festejo de la ciudad sea alegre y motivador, pues nosotros proporcionamos el producto “PAICO” que salió de esta manera al mercado nacional, especialmente quiteño”. Así anota Paquito Salvador Moral en sus “Vivencias”. Quedó entonces establecida la noche quiteña con gran algarabía de su gente, instituciones, colegios, barrios y medios de comunicación, sin embargo, pronto surgieron problemas en torno a esta iniciativa, pese a que la comparsa de los danzantes de Francisco Salvador Moral y su grupo recibió la condecoración del Ilustre Municipio de Quito con un primer premio.

Los creadores de la fiesta habían adornado la etiqueta del licor con una banderita en la que se leía “Viva Quito” lo que inspiró un grito común en la noche memorable, “Viva Quito y Salud con Paico”. Con este pretexto las autoridades impusieron una multa por haber adulterado la etiqueta aprobada, noticia que la difundieron por Radio Nacional pero obtuvieron como resultado una extraordinaria publicidad para el producto que tuvo gran demanda, éxito que desató celos, envidia y codicia. Autoridades, leyes, decretos predirigidos y derogatorias mal intencionadas sobrevinieron, sin lograr quebrar la pujanza de un emprendedor que aprendió a luchar y probar sus razones en el quehacer empresarial.
Su vocación de trabajo y una impresionante habilidad en los negocios le permitieron continuar sus anhelos a pesar de los ataques a sus empresas. Para los años 70 del pasado siglo había montado otra planta embotelladora en San Felipe (Latacunga) y adquirido las haciendas de Chinaló, la Magdalena y Malqui. Adquirió luego los bienes del Conde Manuel Jijón Caamaño y Flores, entre éstos la Circasiana en Quito, la Fábrica Textil Chillo Jijón en el Valle de los Chillos cuya tradición industrial tenía más de cien años, el ingenio San José en la provincia de Imbabura, fundado en 1640, además de almacenes comerciales en Quito.

Un ejemplo de su visión empresarial se aprecia en la modernización de San José, según sus apuntes “Esta hacienda en mis manos aumentó significativamente su producción: de los noventa litros de leche diarios que producía con el Sr. Jijón pasamos sencillamente a más de cuatro mil; y, de los treinta quintales semanales de azúcar, a más de setecientos”. Pequeñas muestras de una gran labor; cultivo de frutas, legumbres y hortalizas; pozos de agua para regadíos; establos, maquinaria y magníficos ejemplares de ganado vacuno y caballar así como incremento de la producción agroindustrial.

Aunque se refiere al descanso del guerrero en el libro de sus vivencias, cuesta pensar que un emprendedor de este talante pueda cruzarse de brazos, es así como a sus 82 años de edad planificó nuevas empresas, una de ellas ALCOPESA para la producción de perfumes y colonias, “viajé a Inglaterra, Hungría y otros países europeos. Conseguí licencias para producir cosméticos y afines y decidí importar vinos”. Junto a su esposa Olga Salazar participan en la parte financiera mientras la gerencia está a cargo de uno de sus hijos.

Por su puesto Paquito ha sabido generar espacios para las cosas del espíritu, uno de ellos ha sido el Club de Leones al que se afilió en 1952 y dice con orgullo que ha permanecido por más de medio siglo, desarrollando proyectos de asistencia social y ayuda humanitaria, hasta ser designado “león vitalicio internacional”.
Hasta hoy se desempeña como Cónsul Honorario de la República de Hungría en el Ecuador, una actividad a su medida que se presenta por una especial coyuntura del año 89 cuando cayó el muro de Berlín y los países que estaban en la órbita comunista lograron su libertad e independencia, y, por la recomendación como empresario serio, responsable y honesto.

Su carácter de luchador infatigable y su voluntad de acero brilla también a la hora de cuidar su salud y mantenerse de pie con la fortaleza de un auténtico roble, a la hora de asumir nuevos desafíos como él lo manifiesta en relación a la conducción de su Programa de Televisión en el canal RTU, donde comparte, semana a semana, sus mejores experiencias de vida con notables personajes ecuatorianos en todos los ámbitos.


Dra. América Ibarra P.




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