Protagonistas


NICOLÁS FIALLOS MEDRANO


PUYANGO:
Conosca el Bosque Petrificado de Puyango.



Várices en sus piernas?
Más allas de un problema estético.



Alfonso Toaquiza Ugsha:
Artista y Emprendedor en el pueblo de los pintores: TIGUA


 


EXPONENTE DEL TALENTO NACIONAL COMO COMPOSITOR, MÚSICO Y EMPRENDEDOR.

Tras acordar esta entrevista, acudimos con gran expectativa a la luminosa ciudad de Baños de la Virgen de Agua Santa, era la hora del cenit y en el interior del Teatro "Nicolás Fiallos", frente al cálido parque "Palomino Flores", nos esperaba la sobria figura del maestro; en su rostro los rasgos de serenidad, paz y ecuanimidad; en sus manos ágiles y sensitivas, su amiga y compañera, la adorada guitarra; su figura, impecable, con su traje oscuro y atractíva corbata, un clásico bastón y la afable sonrisa del ayer y de hoy para comunicarse en toda la extensión de la palabra.

Nació en Baños el 25 de julio 1919. Su padre, Rafael Fiallos Cepeda fue agricultor, su madre, María Edelina Medrano Sánchez fue profesora; su esposa fue Emelina Macrina Guevara. El artista fue el primero de 16 hermanos - hoy somos dos- puntualiza nuestro Protagonista- y con una mirada sublime recorre el teatro que lleva su nombre donde sobresalen coloridos cuadros de paisajes baneños. Inmediatamente nos comunica su agradecimiento al Alcalde de Baños Marlon Guevara Silva y a los Concejales, por el honor conferido al dar su nombre al Teatro de la ciudad, además por la escultura en bronce colocada frente al Teatro, que acompañada de un altoparlante deleita a los visitantes nacionales y extranjeros con la música del artista.

Al indagar sobre los antecedentes y circunstancias que moldearon sus cualidades artísticas como compositor e intérprete de sublimes obras musicales que embelesan la memoria cultural del cantón, la provincia y la nación, nos cuenta: "En aquella época en Baños no había luz, y mis padres, sentados en una banca cantaban todas las noches, de ahí he heredado esta hermosa afición al canto. Era el cantor de la escuela, siempre en las horas sociales, me seleccionaban para cantar". En estos términos destaca a los profesores que descubrieron su talento. En la escuela un compañero se puso a su lado y empezó a hacer la segunda voz, era el "Gato" Vicente Acosta con quien integró el Dúo "Los Baneños". Posteriormente en Guayaquil hizo dúo con el riobambeño Sergio Bedoya, lo mismo que con la cuencana Lucía Sánchez, y luego con un manabita que destacó en Colombia.

Buscando sus arpegios de compositor rememora las visitas con familiares al campo de río Blanco. En una ocasión en que se festejaban a uno de los parientes concurrió para amenizar la fiesta. Entre los invitados estaba doña Delia Aldás, amiga de su padre no deseaba bailar con nadie, sin embargo, luego de escuchar unos sutiles versos recitados por Nicolás accedió a bailar con él, lo que motivó a un asistente decir: "bien hecho que a esa señora, le saquen a bailar, si a una fiesta viene, ha de ser para bailar".

Mientras fluye el diálogo nos cuenta: "Hay composiciones que escribo rápido y otras que demoro meses … Al hacer un pasillo, mientras más triste, el compositor es el primero que sufre … Lo más complejo son los pasillos, si no estoy completamente conforme, no lo saco; así, algunas canciones demoran meses". Con las canciones alegres es diferente, en una ocasión, hasta que su esposa haga un locro de papas le compuso la tonada titulada "Ojitos Negros".

Con vivo afán escuchamos la historia de uno de sus hermosos pasacalles: "El Mendigo". Una noche en Guayaquil un jovencito, le enseña un poema y le pide ponerle música. Se trataba del poema cuyo título original era "Por amor de Dios" escrito por José Buenaventura Navas. Esa misma noche compuso la música y la enseñó a ese joven en presencia de las hermanas Mendoza Sangurima y del pianista Oscar Luis Castro. La grabación se realizó tiempo después con la voz de Pepe Jaramillo.

A propósito de Julio Jaramillo, nos cuenta: "lo conocí en Baños el año 1952. Yo tenía un quiosco junto a la iglesia donde hacía y vendía maracas y cosas de mate, grabadas a mano con ciertas herramientas forjadas por iniciativa propia y con el apoyo de buenos amigos"
Eran días de Carnaval, iba a presentarse en el teatro antiguo y la ciudad estaba llena de fotos de Julio, allí me vio pero no me reconoció, luego nos encontramos en una carpa de venta de fritada. Ya frente a frente me reconoció, saludamos y me dijo: "Tú eres Fiallos, ¿qué canción tienes? -además preguntó- ¿Dónde está el colegio de las guambras?". El compositor comenta que le brindó un trago de Baños, le invitó a su casa y no salieron sino al día siguiente.

En su presentación Julio había cantado con solo siete espectadores en luneta, por lo que había dicho: "no hemos ganado ni para el café", y le preguntó si era amigo del sacerdote de Baños. Fueron a saludar al religioso y al presentarle como el mejor cantante del Ecuador que había estado hospedado en el entonces Hotel Danubio, el Padre le dio unos billetes y dijo: "artista tome para que siga su vida".

En esa ocasión Nicolás Fiallos puso en sus manos la letra y música del pasacalle "El mendigo", pero Julio había partido sin decir nada; triste Don Nicolás asumió que no fue de su agrado, no obstante, al cabo de un mes y ocho días escuchó grabada su canción, y a la venta, con los créditos respectivos. Después de un tiempo, en Guayaquil, conoció a Gonzalo Godoy quien lo llevó nuevamente con Julio Jaramillo.

Julio escuchó "El mendigo" una sola vez y se aprendió para grabarlo, igual era la retentiva de Pepe Jaramillo. En Quito Julio se hospedaba en el Hotel Humboldt de donde lo llamaba diciendo Fiallos ya estoy aquí y pronto se encontraban, puesto que en esa época él vivía en la Capital.

De la misma manera refiere el origen de otra canción famosa titulada: "Adiós, adiós guambrita". Dice que fue hecha en ritmo de pasacalle para un amigo quiteño decepcionado porque una chica lo había abandonado.

Al ritmo de este muy ameno diálogo comparte con Emprendedores una anécdota personal: "Venía de Tulcán con una chica en agradable conversación, y tierno recuerda sus dulces palabras incorporadas a la canción cuya letra dice: "ya que me has dicho, te quiero con el alma, y que olvidarte de mí nunca podrás"

Su brillante trayectoria tuvo además, breves matices políticos, fue Concejal de Baños en el período 1986-88. En torno a este pasaje recuerda que estaba de candidato y su esposa e hijo residían en Quito; en ese tiempo para ejercer una concejalía debía poseer una casa en Baños, fue electo Concejal, sin embargo, como no tenía propiedades decidió renunciar e irse a Quito.

Hermosos tiempos aquellos. Su carrera le hizo acreedor a muchos reconocimientos por su aporte a la cultura nacional; conserva buenos recuerdos de las placas, premios y documentos que ha recibido como homenaje, pero un día, -relata en acento nostálgico- los entregó todo a una prima que le ofreció hacer su biografía.

Orgulloso anota algo en torno a su descendencia: "tuve dos hijos, Jaime el mayor, gustaba de la música pero no tocaba ningún instrumento, el menor Rafael, tenía excelente voz pero no quiso optar por el arte, incluso cuando fui Presidente de SAYCE (Sociedad de Artistas y Compositores del Ecuador), tenía oportunidad de apoyarlo para grabar discos, traté de motivarlo, pero no quiso, Los dos son fallecidos. Tengo diez nietos, diez bisnietos y un tataranieto.

En torno a la juventud y el futuro de la música como acervo cultural de la Patria se muestra hondamente preocupado. "algunos han destrozado la bella música ecuatoriana". Cabe destacar que Nicolás Fiallos nunca estudió música, su realización es talento puro, sólo porque, como él manifiesta: "Dios me ha mandado que haga eso y yo he cumplido con el mandato de Dios", y, nos regala otra de sus edificantes lecciones: "en una tienda pequeña cerca del lugar donde hoy es el Hotel Flor de Oriente, veía lo que tocaban y me iba a casa a poner en mi guitarra, mi compañero el gato Acosta también había aprendido de la misma manera", nuestro protagonista tenía apenas once años.

Como corolario al diálogo fluido, cabal y emotivo, nos brindó una primicia, sus nuevas composiciones con su propia voz y su guitarra con el acompañamiento de: Marcelo Mazo: los pasillos "Cuando tu naciste" y "Si no hubiera el amor" y un Fox incaico "Niña Linda"; luego de estas interpretaciones agrega el maestro Fiallos con su natural alegría, "creo que por primera ocasión escucharon una voz de 98 años". Voz que conmueve e inspira admiración y respeto. Arte, caballerosidad, autorrealización total; un cúmulo de vitalidad y entusiasmo, un ejemplo de vida, desde cualquier punto de vista, un magnífico referente para la juventud emprendedora del Ecuador.

EMPRENDEDOR DE VARIAS LIDES

Ingenioso y decidido tallaba y pintaba artesanías en su natal Baños: mates (pilches, en el conocimiento popular), maracas, carteras de cuero y baldosas en juegos de 15 unidades con motivos taurinos.
Recuerda a sus amigos de la provincia que le ayudaron a elaborar herramientas para este trabajo artesanal y otros buenos amigos que decoraban sus locales en Baños con los mates que él trabajaba agregando el distintivo "Baños-Ecuador".

De la misma manera, su ímpetu emprendedor le impulsó a trasladarse a Quito para cantar en radio, tan pronto escuchó sonar la música en las emisoras. El año 1937 conoce a Julio Cañar y va a cantar en Radio Palomar, luego en radio Bolívar ubicada en los altos del Teatro Bolívar de Quito. Trabajó 6 años en radio La Voz de la Democracia a la que se integraba desde las cinco de la mañana. Con sus dones musicales atendían contrataciones para dar serenatas en Riobamba, Cuenca y Ambato junto con sus amigos artistas Vicente (gato) Acosta –compañero del Dúo- y el quiteño Ruperto Cevallos.

En estas lides, comenta con vivo entusiasmo, su plato fuerte era el pasillo "Sendas Distintas". Formó parte de los conjuntos: Ritmos Criollos, Oriente e Interandinos. Autor de aproximadamente 350 composiciones de música popular, entre las que se destacan los pasacalles: El mendigo; Otro cielo; Adiós guambrita; los pasillos: Amor incomparable; Solo; Fatal pasión; Vuelta al hogar; Amémonos; Te quiero te quiero; Contempla y dímelo; Los aires típicos: Dos instantes; Toda mi vida; Adiós; el sanjuanito Linda Baneña.

(Diccionario Biográfico Ecuatoriano, Alarcón Costta César).

Dra. America Ibarra P.



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